Ictus y rehabilitación

El ictus, embolia o accidente cerebrovascular (ACV) es una de las patologías más comunes de lo que se conoce como daño cerebral adquirido junto con los traumatismos craneoencefálicos (1). Afecta a unas 800.000 personas al año y aproximadamente 2/3 de los pacientes requieren rehabilitación posterior a este episodio (2).

El ictus se trata de una patología que afecta directamente a la irrigación del cerebro o en algunos casos del cerebelo. La interrupción de ese flujo de sangre puede ser por una disminución de la sangre que llega (ictus isquémico) o por la rotura de uno de los vasos que irriga la zona (ictus hemorrágico) (3). Por lo general el ictus isquémico más frecuente y menos “agresivo” que el hemorrágico, que a pesar de ser menos común suele generar síntomas más graves (3).

Otro de los factores que determina qué síntomas va a generar el ictus es qué zona se quede sin irrigación y durante cuánto tiempo. Esto hace que los síntomas se puedan prever parcialmente analizando la vascularización del cerebro (Polígono de Willis) (4).

El tiempo de afectación del flujo puede hacer que los síntomas sean puntuales o que por el contrario sean permanentes. Por eso es importante saber qué tipo de ictus se ha producido y tratarlo con la mayor brevedad posible.

Los síntomas que produce un ictus una vez superada la fase más aguda pueden ser desde dificultad en la coordinación del movimiento voluntario (ataxia), dificultad en encontrar las palabras adecuadas o pasos para realizar una tarea (apraxia), pérdida de la capacidad de hablar (afasia de Broca) o comprender (afasia de Wernicke) o incluso ambas combinadas, pérdida de control de esfínteres, o numerosos síntomas musculoesqueléticos como la hemiplejia (debilidad de uno de los lados del cuerpo) o la heminegligencia (ignorar un lado del cuerpo) (5).

Debido a las numerosas secuelas que genera esta patología es siempre conveniente que se realice un tratamiento multidisciplinar, ya que se debe trabajar desde el ámbito de la fisioterapia, neuropsicología, trabajo social, terapia ocupacional, logopedia…

En el caso de la fisioterapia, el principal trabajo que hay que realizar para la rehabilitación del paciente es la mejora de la funcionalidad a través de la recuperación del hemicuerpo afectado.

Esto implica tanto miembro superior (brazo) como miembro inferior (pierna). Las técnicas que se utilizan para esto son muy variadas, desde movilizaciones pasivas o activas (cinesiterapia), electroestimulación, a diversos tipos de ejercicios para mejorar cosas como el agarre, la marcha, el movimiento articular…

Lo habitual es que la mejoría sea muy lenta, ya que, durante el ictus, se producen cambios importantes en la corteza cerebral y recuperar esos cambios es un proceso largo y complejo.

El ejercicio constante, la movilización e incluso técnicas un poco más complejas como la imaginería motora o la terapia de espejo son técnicas que se pueden utilizar para ayudar a la recuperación de la corteza cerebral (6).

Por ese mismo motivo es vital comenzar la rehabilitación cuanto antes, ya que en especial durante el primer año cuanto mayor sea la cantidad de movimiento, ejercicio y estímulos que tenga el paciente mejor es el pronóstico a largo plazo (6).

Post escrito por Óscar Rodríguez López

@oscrodlop

Referencias

1.          Ferrer Pastor M, Iñigo Huarte V, Juste Díaz J, Goiri Noguera D, Sogues Colom A, Cerezo Durá M. Systematic review of the treatment of spasticity in acquired adult brain damage. Vol. 54, Rehabilitacion. Ediciones Doyma, S.L.; 2020. p. 51–62.

2.          Buntin MB, Colla CH, Deb P, Sood N, Escarce JJ. Medicare spending and outcomes after postacute care for stroke and hip fracture. Med Care. 2010 Sep;48(9):776–84.

3.          Chiarotto A, Maxwell LJ, Ostelo RW, Boers M, Tugwell P, Terwee CB. Measurement Properties of Visual Analogue Scale, Numeric Rating Scale, and Pain Severity Subscale of the Brief Pain Inventory in Patients With Low Back Pain: A Systematic Review. Vol. 20, Journal of Pain. Churchill Livingstone Inc.; 2019. p. 245–63.

4.          Pascalau R, Padurean VA, Bartos D, Bartos A, Szabo BA. The geometry of the circle of Willis anatomical variants as a potential cerebrovascular risk factor. Turk Neurosurg. 2019;29(2):151–8.

5.          Le Danseur M. Stroke Rehabilitation. Vol. 32, Critical Care Nursing Clinics of North America. W.B. Saunders; 2020. p. 97–108.

6.          Winstein CJ, Stein J, Arena R, Bates B, Cherney LR, Cramer SC, et al. Guidelines for Adult Stroke Rehabilitation and Recovery. Stroke. 2016 Jun 1;47(6):e98–169.